Un pequeño video realizado por nuestro compañero Alfonso, de algunos de los momentos vividos en esta preciosa e intensa ruta por la Sierra de Cazorla, Segura y las Villas.
En ella se refleja uno de los instantes del recorrido a través de la pista forestal asfaltada de Despiernacaballos, bajando hacia la localidad de La Toba.
domingo, 8 de noviembre de 2026
PEQUEÑO VIDEO: RUTA MOTERA_MURCIA, TOPARES, HUÉSCAR, SANTIAGO DE LA ESPADA, LA TOBA, LAS JUNTAS, YESTE, SOCOVOS, CALASPARRA, MURCIA
RUTA MOTERA_MURCIA, TOPARES, HUÉSCAR, SANTIAGO DE LA ESPADA, LA TOBA, LAS JUNTAS, YESTE, SOCOVOS, CALASPARRA, MURCIA
Ruta motera realizado el 6 de noviembre de 2026 por el grupo motero RIDERS OF MURCIA, con salida a las 8:30 de la mañana desde la estación de servicio Las Salinas, en la carretera de Molina de Segura a Fortuna. El recorrido previsto ronda los 448 kilómetros, atravesando lugares como Topares, Huéscar, Santiago de la Espada, La Toba, Las Juntas, Yeste, Letur, Socovos y Calasparra, antes de regresar a Murcia.
A las 8:00 de la mañana, cuando el día estaba despertando, comenzamos a llegar a la estación de servicio Las Salinas, los componentes de la salida de hoy. Allí nos reunimos los ocho compañeros de RIDERS OF MURCIA, con nuestras motos preparadas, los depósitos llenos, la presión de los neumáticos adecuada y esa ilusión que siempre aparece cuando sabemos que por delante tenemos una buena ruta.
Unos saludos, alguna conversación sobre la jornada que nos espera, las primeras bromas y, cómo no, ese repaso de las motos que nunca falta entre nosotros, especialmente hoy por la presentación de la nueva adquisición de Vicente, una BMW R1250GS ADV.
En esta ocasión tambien tuvimos la presentación de un nuevo componente y compañero de viaje, Flavio, un motero argentino que nos acompañó en la ruta de hoy, con su moto KTM 890 SMT.
Ocho motos, ocho compañeros y un mismo objetivo: disfrutar de la carretera, de los paisajes y del buen ambiente motero.
Con todo preparado, iniciamos nuestra aventura rumbo al interior, dejando atrás Murcia y poniendo dirección a las tierras del norte, donde nos esperaban carreteras cada vez más interesantes, paisajes de montaña y una jornada de las que se quedan grabadas en la memoria.
Nuestro primer objetivo es llegar a la localidad de Topares, donde tenemos idea de darnos un buen homenaje, con uno de esos almuerzos que hacen historia.
Los primeros kilómetros son para ir tomando contacto con la carretera y dejar que el grupo encuentre su ritmo.
Poco a poco, vamos abandonando el entorno más urbano, dejamos atrás las localidades de Lorquí y Ceutí, para adentramos en una ruta que tiene mucho de lo que buscamos los moteros: tranquilidad, kilómetros por delante y la posibilidad de disfrutar de cada curva sin prisas.
Tras pasar la localidad de Yéchar, nos introducimos en la autovía RM-15 en dirección Caravaca de la Cruz. Este es un tramo apático, sin apenas emoción, donde ponemos el control automático de velocidad y nos dejamos llevar sobre una suave alfombra de asfalto, que nos permite, eso sí, disfrutar del paisaje y del frescor de esta mañana otoñal.
Según avanzamos hacia Topares, el paisaje comienza a cambiar, entramos en una zona conocida como la “Murcia Vaciada”. Las tierras de cultivo, los campos abiertos y las zonas de montaña van ganando protagonismo. El horizonte se hace más amplio y la carretera empieza a retorcerse y a ofrecernos esa sensación de libertad que solamente se entiende cuando vas sobre dos ruedas.
A lo largo de este retorcido recorrido alcanzamos y cruzamos la pequeña localidad de Tarragoya, pero antes hacemos una parada para conocer y visitar la Torre Mata.
Es una de esas partes del recorrido en las que merece la pena levantar un poco la mirada, disfrutar de lo que nos rodea y recordar que, muchas veces, lo mejor de una ruta no está solamente en llegar al destino, sino en todo lo que encontramos por el camino.
Tras un magnífico almuerzo, con la consigna de tomar un buen tente en pié, porque no sabemos si se podrá comer más tarde, o a qué hora lo haremos.
Dejamos Topares y tomamos rumbo en esta ocasión hacia el municipio de Huéscar. Con la seguridad que a partir de aquí dejamos la planicie y nos introducimos en territorio de montaña.
Antes de ello conducimos por una sucesión de caminos agrícolas que forman la pista del Lara, con tramos de buen firme, otros no tanto, atravesando campos de cultivo e incluso la localidad de Bugéjar, una pequeña pedanía y antiguo núcleo de población prácticamente deshabituado.
Confluimos en la carretera A-330, a partir de aquí el ritmo del grupo se acelera, la carretera comienza a dibujar curvas entre lomas y pequeños montes, el paisaje se hace más variado, esto nos permite disfrutar de la conducción, pero siempre con la atención puesta en la carretera.
Alcanzamos el núcleo urbano de Huéscar, a su entrada encontramos una estación de servicio de Repsol, donde hacemos una parada para repostar. A partir de aquí el recorrido adquiere otro carácter.
Huéscar es una localidad granadina rodeada de montañas, la carretera nos introduce en su casco urbano, el cual nos transmite tranquilidad, pues apenas vemos movimiento de coches y/o personas por ella.
Abandonamos Huéscar y seguimos hacia la pequeña aldea de La Duda, a través de una estrecha carretera sin arcén, pero con buen firme, que discurre entre la sierra de La Duda y la loma del Perro, al fondo y a nuestra derecha, se observa la imponente sierra de la Sagra con su pico de 2381 metros.
Seguimos por esta carretera en dirección a Santiago de la Espada, ya en plena zona serrana, pero antes tenemos otro objetico, que es la visita al embalse de San Clemente, donde el contraste de sus aguas turquesas con el paisaje árido y rocoso, crea un fuerte impacto visual.




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Dejamos este embalse y tras unos kilómetros de cómoda carretera con un magnífico firme, nos introducimos en un ambiente mucho más montañoso, a través de una sinuosa y estrecha carretera con un asfalto poco o nada mantenido, muy parcheado y rallado. Los espacios abiertos se alternan con zonas de bosque y con paisajes donde las elevaciones comienzan a imponerse.
La ruta no es solamente una sucesión de kilómetros. Si no que es una invitación constante a mirar, a descubrir y a disfrutar de preciosos paisajes.
Tras alcanzar el cruce de los Collados de la Sagra, continuamos ahora por uno de los espacios viales más intensos de este tramo del recorrido, y hablo de un tramo de estrecha y sinuosa carretera, con un buen asfalto, pero con bastantes curvas de herradura, trazados cerrados próximos a los 180º.
Este tramo se hace muy divertido y placentero, y sobre todo porque al ser ascendente, te deja manejar mejor la trazada y disfrutar de las curvas.
Tras este pequeño Stelvio granadino, alcanzamos uno de los puntos destacados de nuestra jornada, el paso por el Puerto de la Losa, situado aproximadamente a 1.766 metros de altitud.
Y es que cuando una ruta nos lleva a estas alturas, el paisaje adquiere una dimensión diferente.
La carretera se abre paso entre las montañas, el horizonte se amplía y las vistas nos recuerdan que estamos recorriendo una de las zonas más atractivas del interior de nuestras provincias vecinas.
Hacemos un alto para descansar y disfrutar de las vistas, ya que, a estas alturas, estos lugares tienen un encanto especial. Hacemos nuestra sesión fotográfica, mientras la adrenalina que nos ha producido las curvas anteriores, se exterioriza a través de la alegría, risas, conversaciones, etc.
El aire, la altura, la tranquilidad de la montaña y esa sucesión de curvas, hacen que uno disfrute de la conducción de una manera muy diferente a la de una carretera convencional.
En noviembre, además, el paisaje tiene ese carácter propio del otoño avanzado. Los colores pueden ser más apagados, las sombras más largas y la luz más suave, creando una atmósfera que acompaña perfectamente a una ruta motera.
Porque no todos los días tenemos la oportunidad de recorrer estos lugares con nuestros compañeros, disfrutando de la carretera y de la naturaleza en estado puro.
Descendemos de este puerto siguiendo la misma sinuosa y estrecha carretera, que discurre entre frondosos pinares Mediterráneos de pinos negral o pino negro, así como también de masas arbóreas de encinares.
Esta carretera desemboca en la A-317, que seguimos en dirección a Santiago de la Espada. Es una vía que desciendo colgada de la ladera de la montaña, retorciéndose en fuertes curvas, dejando ver el fondo de un desfiladero por donde discurre el río Zumeta y las varias oquedades que conforman los abrigos rupestres de Engarbo.
¡Una visión impresionante!
Hacemos una parada en la única gasolinera que hay en Santiago de la Espada y seguidamente continuamos hacia La Toba y Las Juntas, entrando en una de las zonas más bonitas de este recorrido.
Aquí la montaña y el agua se convierten en una obra emblemática y nosotros en sus protagonistas.
El tramo desde Santiago de la Espada, al cruce de Despiernacaballos, que utilizamos para descender hacia La Toba, es un tramo de magnífica y amplia carretera, con curvas anchas y con buena visibilidad, lo que permiten aumentar el ritmo y trazar con intensidad esa sucesión de curvas, que nos hacen disfrutar de lo lindo.
Este tramo por la pista asfaltada de Despiernacaballos, es impresionante, con unas vistas magníficas de los montes del Calar de Gila, Calar del Pino, cerro del Gamonal, sierra de La Graña, el Yelmo, etc., y de un infinito desfiladero que forma a su paso el río Segura.
El entorno de La Toba, situado en plena Sierra de Segura, nos ofrece un paisaje de gran belleza, con montes, vegetación y una naturaleza que transmite una sensación de tranquilidad difícil de encontrar en otros lugares.
Hacemos algunas paradas para admirar este precioso entorno natural, donde la explosión de colores otoñales y el agua que corre a través de el, hacen de este lugar un paraje increiblemente particular y hermoso.
Cruzamos el río Segura por un estrecho puente, dejamos atrás La Toba y seguimos hacia Las Juntas, donde el recorrido nos lleva hasta el lugar de encuentro de los ríos Segura y Zumeta.
Este tramo desde La Toba hasta las Juntas, tiene una longitud aproximada de 16,5 kilómetros, que los recorremos con tranquilidad, disfrutando del paisaje y del medio. Hacemos varias paradas para disfrutar de las aguas color turquesas del embalse de Anchuricas, de la fuente de Los Caños, de los bosques de pinos laricio, etc.En el Puente de Las Juntas, decidimos hacer otra parada, en esta ocasión más larga, para descansar de las muchas curvas que llevamos y para afrontar las que nos quedan hasta la localidad de Yeste.
El agua de ambos ríos, el paisaje y la vegetación forman una combinación espectacular. Es uno de esos rincones donde uno se da cuenta de que el interior de nuestras provincias esconde auténticas maravillas.
Este es uno de esos lugares que nos sorprende, aunque ya hayamos pasado muchas veces por el.
Aquí hacemos otra nueva y más larga parada, para disfrutar del lugar y, por supuesto, para descansar ya que los kilómetros se van sucediendo y el cansancio acumulandose.
Tras dejar Las Juntas, afrontamos una sinuosa y estrecha carretera que nos guía en el tramo final hacia Yeste. El recorrido discurre en paralelo al río Segura, flanqueado por frondosas choperas que en esta época del año estallan en colores otoñales. En este entorno, la carretera se transforma en pura emoción: un viaje donde la conducción, la naturaleza y la sorpresa se dan la mano en cada curva.
El paisaje es una mezcla de bosques, montes, pequeñas poblaciones y zonas abiertas que ofrecen una imagen muy característica de esta parte de Albacete.
Tras aproximadamente 35 minutos de intensa y serpenteante conducción por esta carretera, alcanzamos la entrada a Yeste. Un lugar especial dentro de nuestro recorrido de hoy, pues es el lugar que probablemente calme nuestros estómagos, que ya están reclamando su momento.
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| Castillo de Yeste. De origen andalusi. |
Después de disfrutar del momento de la comida, con risas, comentarios de los ratos vividos a lo largo de lo que llevamos de ruta, así como del cansancio acumulado por las muchas curvas y la dureza de esta carretera de montaña, volvemos a las motos e iniciamos el regreso hacia Murcia. Descendemos y cruzamos el embalse de La Fuensanta a través del Puente de la Vicaría, pudiendo apreciar la crecida del nivel del agua de este pantano, cosa que nos alegra, ya que la escasez de agua en esta zona es algo habitual.
El recorrido va cambiando progresivamente, las zonas más montañosas dejan paso a terrenos más abiertos, aunque todavía encontramos tramos donde el relieve sigue siendo montañoso.
La carretera continúa ofreciéndonos curvas, cambios de paisaje y esa sensación de estar atravesando territorios diferentes en una misma jornada.
Atravesamos la localidad de Letur y seguimos por la carretera que nos ofrece ahora una sucesión de cerradas curvas, que trazamos con avidez y que animan el ritmo del grupo.
Socovos aparece como otro de esos lugares que forman parte de la esencia de esta ruta.
Una localidad situada en un entorno natural privilegiado, rodeada de montañas y paisajes que mantienen el carácter rural de toda esta zona.
Seguimos hacia Calasparra, acercándonos poco a poco a tierras murcianas.
El paisaje comienza a familiarizarnos de nuevo con nuestro entorno, aunque después de tantos kilómetros todavía seguimos disfrutando de la carretera.
En una sola jornada pasamos por zonas de montaña, aldeas abandonadas, pueblos pequeños, paisajes de interior, carreteras sinuosas y espacios naturales de gran belleza.
No es para nada, una ruta monótona, sino un itinerario que cambia constantemente y que nos mantiene atentos a todo lo que nos rodea.
Tras alcanzar el municipio de Calasparra, tomamos la carretera RM-714 en dirección a la Venta del Olivo y desde aquí, ya de noche, seguimos la carretera nacional N-301 en dirección Murcia.
Las motos siguen acumulando kilómetros, el cuerpo empieza a notar el cansancio y la cabeza va repasando los mejores momentos del día, hasta alcanzar la entrada de la ciudad de Murcia. Desde aquí cada uno continua hacia su destino final, dando por finalizada la ruta de hoy y a la espera de la siguiente.
La salida del 6 de noviembre ha sido una magnífica ruta motera, para disfrutar de algunos de los paisajes más atractivos del interior de nuestras provincias vecinas.
Desde Murcia hasta Topares, pasando por Huéscar, Santiago de la Espada, La Toba, Las Juntas, Yeste, Letur, Socovos y Calasparra, hemos recorrido una ruta llena de contrastes.
Montañas, curvas, carreteras de interior, pueblos con encanto, paisajes naturales y lugares donde el agua y la naturaleza se mezclan formando un protagonismo especial.
Una ruta exigente por su distancia, pero tremendamente gratificante por todo lo que nos ha ofrecido.
Y, sobre todo, una ruta compartida por ocho compañeros que disfrutamos de nuestra pasión por las motos.
Porque al final, lo que nos llevamos de estas jornadas moteras no son solamente los kilómetros recorridos. Nos llevamos las experiencias, las fotografías, anécdotas y los recuerdos. Pero sobre todo nos llevamos la satisfacción de haber disfrutado de una buena jornada de carretera y sobre todo nos llevamos, una vez más, la certeza de que mientras haya motos, amigos y ganas de descubrir nuevos caminos, siempre tendremos una buena razón para volver a salir.
¡Gracias a todos los compañeros de RIDERS OF MURCIA por
otra magnífica jornada!
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