El rugido de los motores rompe el silencio de la mañana en la ciudad de Murcia. Aún no ha salido el sol sobre la huerta murciana mientras enfilamos la A-7 en dirección Lorca, esa arteria que late con un intenso tráfico diario pero que para nosotros hoy es solo el preludio de una nueva ruta. El viento golpea el pecho y la vibración de las máquinas nos avisa de que la jornada promete.
Buscamos con la mirada la salida que nos desvíe hacia la RM-15, la autovía del Noroeste. Es el momento en que el paisaje urbano empieza a claudicar ante las lomas de secano de los infinitos badlands o tierras infertiles. Pero antes de sumergirnos en la velocidad, nos espera el primer punto de parada y encuentro: la Venta de Alegría. Junto a ella se encuentra la estación de servicio "Cañada Hermosa" de Repsol, donde repostamos y esperamos la llegada de todos los componentes del grupo Riders of Murcia. Es el momento de los saludos efusivos, las risas bajo el casco y la comprobación de que el grupo está completo.
Tras el último ajuste de espejos, el convoy se pone en marcha; una serpiente de acero y color que se desliza por el asfalto.
Continuamos por la RM-15, dejando atrás los campos de cítricos, el ritmo es constante y fluido hasta llegar a la salida 20 Mula/Pliego. Aquí abandonamos la vía rápida para comenzar a adentrarnos en la esencia de la ruta prevista para hoy. El paisaje cambia bruscamente según nos vamos acercando a la localidad de Mula para dejarla en el cruce ahora en dirección al municipio de Pliego. Alcanzada este localidad, es como atravesar un portal en el tiempo. Sus dos castillos, su iglesia de Santiago Aposto y sus estrechas calles nos saludan con la tranquilidad de los pueblos de interior, mientras el grupo mantiene una formación impecable, respetando las normas de circulación en grupo.Al dejar atrás Pliego, enfilamos la RM-C5. Esta carretera es, sencillamente, un regalo para los sentidos. Transcurre paralela a la vertiente norte de Sierra Espuña, esa mole de piedra y pino que nos vigila desde las alturas. A nuestra izquierda, la sierra y su masa forestal que exhala un aire más fresco y puro; a nuestra derecha, los barrancos y las tierras de labor se extienden hacia el horizonte. La carretera se retuerce suavemente, invitando a tumbar la moto con elegancia en cada curva, sintiendo el agarre de los neumáticos sobre un asfalto que huele a monte.
Hacemos un alto en el camino en un lugar singular: el hito que marca la intersección de los municipios de Lorca, Mula y Aledo. Es un punto geográfico curioso, una "frontera invisible" donde uno puede estar en tres lugares a la vez. Es el momento de las fotos, de estirar las piernas y de comentar las primeras sensaciones. El silencio del paraje y la soledad del hito, solo se rompe con el rugido de nuestras máquinas a nuestra llegada.
Tras el descanso, el grupo retoma la marcha hasta confluir con la carretera que une Aledo con Zarzadilla de Totana. Sin embargo, el recorrido de hoy no busca el camino más corto, sino el paisaje y su contemplación. Nos adentramos en una red de carreteras agrícolas asfaltadas. Aquí la conducción se vuelve más lenta y atenta; son caminos estrechos, flanqueados por almendros y viñedos, donde el asfalto a veces es rugoso por su poco o nada mantenimiento y por ello nos exige tacto. Es la Murcia profunda, la que no sale en los mapas turísticos, la que se saborea a baja velocidad.
Finalmente, desembocamos en la RM-C9, que nos sirve de enlace para alcanzar la buscada RM-701. Al entrar en esta vía, el lenguaje del grupo cambia. El asfalto se ensancha, la visibilidad aumenta y el ritmo sube. Las amplias curvas de esta RM-C9 son una delicia para cualquier motero. Aquí la moto se inclina con confianza, buscando el ápice de la curva para salir con decisión hacia la siguiente. Es un baile rítmico, una coreografía de máquinas que disfrutan de un trazado diseñado para el placer de conducir.
Pero la ruta tiene más capas que el simple asfalto. Abandonamos temporalmente la velocidad para serpentear por una sucesión de carreteras rurales en busca de la RM-711. Continuamos por esta carretera apenas unos metros, para rapidamente buscar una cruce a la izquierda de la carretera que seguimos para ir en busca de la RM-701. A lo largo de este tramo el paisaje se abre y disfrutándo de unos paisajes impresionantes.
Pero la ruta tiene más capas que el simple asfalto. Abandonamos temporalmente la velocidad para serpentear por una sucesión de carreteras rurales en busca de la RM-711. Continuamos por esta carretera apenas unos metros, para rapidamente buscar una cruce a la izquierda de la carretera que seguimos para ir en busca de la RM-701. A lo largo de este tramo el paisaje se abre y disfrutándo de unos paisajes impresionantes.
Poco despues aparecen ante nosotros los restos de la mina de azufre de La Serrata. El impacto visual es potente: dos pozos mineros cerrados por cúpulas que emergen de la tierra como testigos mudos de una época industrial ya olvidada. La Serrata nos recuerda que estas tierras fueron, hace no mucho, lugar de duro trabajo y sudor.
-A mediados del siglo XIX, la demanda de azufre se disparó. Se utilizaba principalmente para: la agricultura como fungicida para combatir la plaga de la oídio en la vid y en la industria química: para fabricar pólvora y ácido sulfúrico.
Estas minas dieron trabajo a cientos de familias lorquinas, creando barrios y asentamientos mineros hoy desaparecidos o en ruinas.
A partir de la década de 1950, el declive fue inevitable debido a dos factores: El azufre empezó a obtenerse de forma más barata como subproducto del refinado del petróleo y las vetas más ricas y accesibles empezaron a escasear, haciendo que la extracción en la Serrata dejara de ser rentable.
Finalmente, las minas cerraron sus puertas a mediados del siglo XX, dejando tras de sí un paisaje lunar y post-industrial.-
Estas minas dieron trabajo a cientos de familias lorquinas, creando barrios y asentamientos mineros hoy desaparecidos o en ruinas.
A partir de la década de 1950, el declive fue inevitable debido a dos factores: El azufre empezó a obtenerse de forma más barata como subproducto del refinado del petróleo y las vetas más ricas y accesibles empezaron a escasear, haciendo que la extracción en la Serrata dejara de ser rentable.
Finalmente, las minas cerraron sus puertas a mediados del siglo XX, dejando tras de sí un paisaje lunar y post-industrial.-
El camino nos lleva a cruzar el río Guadalentín, un cauce que ha esculpido la geografía de la zona durante milenios. Poco después desembocamos en la carretra RM-701, justo frente al cruce tenemos un desvio que seguimos y nos lleva por un camino que esconde una joya arquitectónica: el Acueducto de los 17 Arcos. Esta estructura, que salva el desnivel del terreno para llevar el agua, es una parada obligatoria. Caminar bajo sus 17 ojos de piedra nos hace sentir pequeños y nos permite apreciar la ingeniería de nuestros antepasados. Es un momento de historia antes del penultimo tramo para el almuerzo.


Con el espíritu alimentado por la cultura y el paisaje, regresamos a la RM-701, para poner rumbo a la pedanía lorquina de La Parroquia. El hambre empieza a hacer acto de presencia, tenemos idea de hacer una parada más amplia en esta localidad para almorzar en alguno de los varios bares que hay en dicha localidad.
La carretera sigue ofreciendonos un trazado divertido que nos mantiene concentrados a la espera de ese ansiado almurzo.
Pero antes de ello nos toca la subida y posterior visita al embalse de Puentes.
Comenzamos un sinuoso ascenso hasta lo alto de la presa de este embalse, el asfalto en este tramo va poco a poco siendo engullido por la vegetación pero que no presenta mayor problema, una subida constante flanqueada por pinos y monte bajo. Al llegar a la coronación de la presa, las vistas sobrecogen. No es solo una obra de ingeniería; es un lugar cargado de memoria, donde la fuerza del agua del río Guadalentín, queda contenida por muros que han visto siglos de historia y tragedias hidráulicas.
La carretera sigue ofreciendonos un trazado divertido que nos mantiene concentrados a la espera de ese ansiado almurzo.
Pero antes de ello nos toca la subida y posterior visita al embalse de Puentes.
Comenzamos un sinuoso ascenso hasta lo alto de la presa de este embalse, el asfalto en este tramo va poco a poco siendo engullido por la vegetación pero que no presenta mayor problema, una subida constante flanqueada por pinos y monte bajo. Al llegar a la coronación de la presa, las vistas sobrecogen. No es solo una obra de ingeniería; es un lugar cargado de memoria, donde la fuerza del agua del río Guadalentín, queda contenida por muros que han visto siglos de historia y tragedias hidráulicas.
En este punto y parapetados tras una edificiación, para evitar el fuerte viento reinante, escuchamos la historia de esta presa, que tan agradablemente nos comenta Alfonso, nos indica el lugar exacto donde se construyerón las dos primeras presas, las cuales fuerón destruidas por el impetu del agua del río Guadalentín.
Desde este lugar, la perspectiva es privilegiada. El contraste entre el azul profundo del agua y el ocre de las tierras altas de Lorca nos recuerda la importancia vital de este enclave.
Tras una breve parada para conocer y admirar este lugar, retomamos la marcha volviendo sobre nuestras rodadas, para ir en busca nuevamante de la carretera RM-701 que ahora sí, nos lleva directamente hacia La Parroquia de la Fuensanta.
Al entrar en La Parroquia, el grupo reduce la marcha, el destino no es solo un punto en el mapa, sino una mesa larga donde el almuerzo se convierte en el rito de cada jornada motera, tostadas de tomate con atún, tortilla de verduras, etc., y unos cafés bien calientes, elevan el ánimo y caliente el cuerpo del grupo, compartiendo sonrisas y anécdotas de lo que llevamos de la ruta de hoy y sobre todo de lo que nos espera.
Tras una breve parada para conocer y admirar este lugar, retomamos la marcha volviendo sobre nuestras rodadas, para ir en busca nuevamante de la carretera RM-701 que ahora sí, nos lleva directamente hacia La Parroquia de la Fuensanta.
Al entrar en La Parroquia, el grupo reduce la marcha, el destino no es solo un punto en el mapa, sino una mesa larga donde el almuerzo se convierte en el rito de cada jornada motera, tostadas de tomate con atún, tortilla de verduras, etc., y unos cafés bien calientes, elevan el ánimo y caliente el cuerpo del grupo, compartiendo sonrisas y anécdotas de lo que llevamos de la ruta de hoy y sobre todo de lo que nos espera.
Tras un agradable almuerzo reiniciamos la marcha por el Camino del Santo. Este camino es una vía rural con un encanto particular que conecta la pedanía lorquina de La Parroquia con el límite de la provincia de Almería, desembocando cerca de la A-91 (Autovía de Murcia-Granada). Es una ruta que define perfectamente el paisaje del "tierras altas" de Lorca: agreste, árido y con una carretera que discurre por una orografía serpenteante, rodeada de contrastes, tierras áridas, bosques de pinos carrasco, grandes extensiones de matas de esparto, etc.
El recorrido se interna en una zona de transición entre el valle del río Vélez y las estribaciones de las sierras que separan Murcia de Andalucía. Tras cruzar el lecho seco del río Corneros, comenzamos un suave y serpenteante ascenso, el paisaje se abre frente a nosotros y tenemos que hacer una breve parada para disfrutarlo. Pronto comenzamos a notar que la carretera no es llana, sino que presenta constantes ondulaciones y curvas cerradas, que siguen la morfología de las ramblas y cabezos de la zona. El tráfico es muy escaso, algún tractor o ciclistas de montaña ocasional. Este tramo de aproximadamente 18 kilómetros, desemboca en la vía de sercicio de la A-91, eje principal que une la región de Murcia con el Norte de Almería, es la carretera que une Puerto Lumbreras/Velez Rubio.
Al llegar al cruce de Vélez Rubio, dejamos esta carretera y nos desviamos por la carretera AL-7101 en dirección Albox. Es una sinuosa carretera con un asfalto nuevo y con poco tráfico.
Seguimos por ella durante aproximadamente 7 kilómetros, momento en el que nos desviamos para conocer la población de Tonosa.
Apenas una docena de casas conforman este núcleo que parece resistir el paso de los siglos con una dignidad silenciosa. Existe un halo de misterio en Tonosa, un sentimiento de aislamiento que envuelve sus calles estrechas.
Paramos en este solitario lugar para conocer el suceso denominado "El enigma sin resolver de los gigantes de Tonosa": el descubrimiento de varios esqueletos de más de dos metros de longitud, con muelas que alcanzaban «los cuatro centímetros».
Seguimos por ella durante aproximadamente 7 kilómetros, momento en el que nos desviamos para conocer la población de Tonosa.
Apenas una docena de casas conforman este núcleo que parece resistir el paso de los siglos con una dignidad silenciosa. Existe un halo de misterio en Tonosa, un sentimiento de aislamiento que envuelve sus calles estrechas.
Paramos en este solitario lugar para conocer el suceso denominado "El enigma sin resolver de los gigantes de Tonosa": el descubrimiento de varios esqueletos de más de dos metros de longitud, con muelas que alcanzaban «los cuatro centímetros».
Visitamos la Ermita de Santa Bárbara, un edificio sencillo pero cargado de devoción popular. Hay algo en Tonosa que te obliga a bajar la voz; es un lugar que guarda secretos entre sus muros de piedra, un rincón del mundo donde el GPS parece perder el sentido frente a la tradición.
Dejamos atrás la quietud de Tonosa para enfrentarnos a uno de los tramos más técnicos del día: el ascenso al Cabezo de la Jara. Aquí, la carretera se vuelve sinuosa, un baile de curvas a izquierda y derecha que exige máxima concentración.

A mitad de camino, hacemos una parada obligatoria y solemne.
En una de las curvas, una cruz solitaria marca el lugar exacto de una tragedia de la Guerra Civil Española: el fusilamiento de 24 vecinos de Baza, Huéscar y Castilléjar.
El contraste entre la belleza del paisaje y la crudeza del recuerdo histórico nos deja unos minutos en silencio. Es un recordatorio de que estas tierras, hoy escenario de nuestro ocio, fueron testigo de tiempos oscuros
En una de las curvas, una cruz solitaria marca el lugar exacto de una tragedia de la Guerra Civil Española: el fusilamiento de 24 vecinos de Baza, Huéscar y Castilléjar.
El contraste entre la belleza del paisaje y la crudeza del recuerdo histórico nos deja unos minutos en silencio. Es un recordatorio de que estas tierras, hoy escenario de nuestro ocio, fueron testigo de tiempos oscuros


Volvemos a las motos con el cuerpo lleno de sensaciones. El descenso hacia Puerto Lumbreras es vertiginoso y divertido, con el horizonte abriéndose hacia el valle. El cansancio empieza a asomar, pero la motivación es alta: nos espera el "fin de fiesta".
Llegamos a la casa de campo de uno de nuestros compañeros, situada en las inmediaciones de Puerto Lumbreras. Aquí, el rugido de los escapes se apaga definitivamente para dar paso al aroma de guiso murciano, tortillas, empanadillas, crocetas, frutos secos, pan de la zona, etc., todo ello regado con cerveza, vino, licores y café, y por supuesto un enorme cuerno de merengue de postre.
Esta comida de hermanamiento, que agradecemos el ofrecimiento y trabajo de nuestro anfitrion, es una verdadera fiesta para todo el grupo. Por un momento dejamos de ser riders para convertirnos en un grupo de amigos compartiendo mesa en una jornada de convivencia. Entre platos, ensaladas de la huerta y un buen vino, celebramos no solo los kilómetros recorridos y los lugares conocidos, sino la suerte de haber compartido un camino que nos ha llevado desde la ingeniería de una enorme presa hasta el misterio de una aldea perdida.
Tras este agradable y divertido momento compartido, toca recoger, limpiar y ordenar el lugar. Una vez hecho esto volvemos a la carretera y por la autovía A-7 regresamos tranquilamente a nuestros respectivos destinos, dando fin a esta espectácular ruta motera.
Tras este agradable y divertido momento compartido, toca recoger, limpiar y ordenar el lugar. Una vez hecho esto volvemos a la carretera y por la autovía A-7 regresamos tranquilamente a nuestros respectivos destinos, dando fin a esta espectácular ruta motera.














































































