lunes, 18 de mayo de 2026

RUTA MOTERA: MURCIA, ISSO, MIRADOR Y PUENTE DE HIJAR, SOCOVOS, SALMERÓN, LAS MINAS, RIO SEGURA Y MUNDO, RAMBLA DE LOS ALGARROBOS.

 


Con los depósitos llenos y el grupo preparado, salimos buscando la autovía A-30 (futura A-32) dirección Albacete. Son estos primeros kilómetros para calentar neumáticos y motores, mientras dejamos atrás la Vega Media para adentrarnos en las tierras altas del interior murciano.

Pronto llega la salida 116/Ulea. Intermitente a la derecha, reducimos marchas y el sonido de los motores cambia al incorporarnos a la mítica N-301. Aquí el ritmo se vuelve más pausado y motero, disfrutando de la conducción por esta nacional, dirigiendonos hacie el límite invisible que marcan las tierras albaceteñas.

Antes de llegar a Hellín, dejamos la nacional en la salida de Naval de Campana. La carretera se vuelve más cercana, más viva. Enlazamos las primeras curvas suaves en dirección a Isso. Al cruzar la localidad, el estómago ya ruge tanto como los motores. A la salida del pueblo, decidimos detenernos en un restaurante habitual con el fin de descansar y almorzar.

Apagamos motores, aparcamos las motos, nos quitamos los cascos y el silencio de la zona nos envuelve. Es el momento del almuerzo en una atractiva terraza: un buen bocadillo, tostadas de tomate con atún, café humeante, risas y las primeras impresiones de la ruta compartidas con los amigos.

Con las fuerzas renovadas, volvemos a la carretera. Tomamos la CM-412 hacia Elche de la Sierra, pero la diversión de verdad empieza en el desvío de Cobatillas. Nos incorporamos a la A-13, y aquí el paisaje se transforma por completo. La carretera se encajona, metiéndose de lleno entre La Cuerda de Santa María y la Sierra del Baladre, buscando la vertiente norte del embalse del Cenajo.


Ante nosotros se abre un espectáculo brutal: una inmensa masa verde forestal. El contraste es asombroso. El gris del asfalto serpentea entre profundos valles y altas montañas calcáreas. Al llegar a la altura de la Rambla de los Algarrobos: Reducimos y paramos un momento junto al puente. El sonido del agua y su volumen nos llama la atención y nos sorprende gratamente, su visión nos transmite paz y nos ayuda a conectar con la naturaleza.








Aquí este barranco esconde una obra de ingeniería fascinante: el túnel que trasvasa el agua limpia del embalse del Talave al Cenajo. Hacemos unas fotos rápidas, respiramos el aire puro con aroma a pino y resina, y de vuelta a las motos para continuar por la misma carretera.


Metemos primera, salimos con buen ritmo ya que el asfalto se encuentra muy bien y nos preparamos para un buen tramo de agradables curvas a través de amplios paisajes.
La carretera tiene un firme impecable y una señalización que da confianza. El grupo se compenetra: tumbamos las motos con decisión, trazando cada curva con seguridad sintiendo el agarre de las gomas. Es lo que más le gusta a cualquier motero.

Casi sin avisar, en una curva muy revirada, aparece el Mirador de Híjar. Frenamos con suavidad y aparcamos las motos en batería. 
Al asomarnos, la vista corta la respiración.


El río Segura dibuja un meandro perfecto, una serpiente de agua de un color azul intenso, esculpiendo el relieve justo antes de confluir en el embalse del Cenajo. Abajo, los chopos, sauces, abedules y pinos, ponen la nota de un verde intenso.



Tras deleitarnos con semejante y hermoso paisaje, reanudamos la marcha y cruzamos el imponente Puente de Híjar. Esta mole de mediados del siglo XX se alza majestuosa sobre el río Segura, recordándonos la historia de estos pueblos de la Sierra del Segura y Férez. Otra parada técnica obligatoria para inmortalizar las máquinas con el río de fondo.





Continuamos hacia Socovos, rodando entre un mar de almendros que, según la época, tiñen el paisaje de blanco y rosa. Cruzamos la localidad y enfilamos hacia Calasparra. Este tramo es pura diversión: una sucesión de curvas enlazadas donde las motos van de lado a lado a buen ritmo, con el motor rugiendo alegre y la adrenalina en todo lo alto.

Al llegar a la zona de El Campillo, el chip de conducción cambia drásticamente. Abandonamos el rodar rápido para meternos en la RM-B.22 en dirección a Salmerón.

Un tamo de poco más de 19 kilómetros de carretera estrecha, asfalto recién renovado, serpenteante y escasa señalización. Aquí se pilota con los cinco sentidos, agarrando bien el manillar, pero sin prisas, disfrutando del medio.
Pasamos junto a la pequeña aldea abandonada de El Chopito, un lugar fantasmal que evoca tiempos pasados.


Poco después y sin aviso, en el horizonte se recorta la inconfundible y oscura silueta de este monumento geológico, la visión del Pitón Volcánico de Salmerón. Una mole negra que nos avisa de que ya estamos de vuelta en la Región de Murcia. Una tierra que en el pasado tuvo una gran actividad volcánica, de hecho, lo manifiestan los varios volcanes que tenemos a lo largo de la geografía Murcia.
 

Atravesamos Salmerón y cruzamos el río Segura, para a continuación dirigirnos a la antigua localidad de Las Minas. El paisaje aquí se vuelve casi lunar, industrial y nostálgico. Rodamos entre los vestigios de las viejas minas de azufre y las misteriosas casas-cueva donde vivían los mineros. 



Detenemos las motos frente a la abandonada estación de ferrocarril de Las Minas. 
El silencio del abandono y las vías oxidadas le dan a la ruta un toque de aventura y nostalgia.


Nos ponemos en marcha para el último tramo. Cruzamos el Río Mundo, cuyas aguas bajan buscando su unión con el Segura, y pasamos la pedanía de Agramón.


Desde aquí, nos incorporamos a una carretera forestal que nos regala la última gran joya del día: rodar bajo la imponente sombra del Pitón Volcánico de Cancarix. Su gigantesca estructura de columnas de piedra (un pitón de lajitas) parece vigilar nuestros pasos desde las alturas. Sencillamente espectacular desde la moto.


Poco después, los neumáticos vuelven a pisar la carretera N-301. El sol empieza a caer a nuestras espaldas, estirando las sombras de las motos en la carretera. Ponemos rumbo sur de regreso hacia Murcia, con el cuerpo cansado por tanta curva, pero la mente completamente limpia y llena de preciosas imágenes de paisajes, de agua, rocas y volcanes.
Una ruta perfecta para una tranquila salida motera de domingo.


MAPA DE LA RUTA




jueves, 7 de mayo de 2026

CANSANCIO PRODUCIDO POR LA CONDUCCIÓN, DURANTE LARGOS PERIODOS DE TIEMPO.

 



Me parece interesante tratar este tema del cansancio, tanto en el conductor y si lo lleva, en el pasajero, por la conducción durante largos periodos de tiempo.

Conducir una motocicleta durante periodos prolongados sin descanso no es solo un desafío físico, sino un proceso de desgaste multisensorial. A diferencia de un coche, la moto exige una concentración y participación activa constante del cuerpo; el motorista es, en esencia, "parte del chasis".

El Impacto Físico y Mental

El agotamiento suele manifestarse en tres frentes críticos:

Tensión Muscular: El viento ejerce una presión constante sobre el torso y el casco, obligando a los músculos del cuello y la espalda a trabajar sin pausa. Con las horas, esto deriva en contracturas y entumecimiento de las extremidades por la vibración del motor.


Fatiga Cognitiva: El cerebro debe procesar un flujo masivo de información (estado del asfalto, ráfagas de aire, tráfico). Al no parar, la capacidad de reacción disminuye y aparece la "hipnosis de la carretera", donde el conductor pierde la noción del entorno.


Deshidratación y Clima: La exposición directa a los elementos acelera la pérdida de líquidos, lo que nubla el juicio y reduce la agudeza visual.

Ignorar estas señales es peligroso:. cuando el cansancio se instaura, la percepción del riesgo se altera: se toman curvas con menos precisión y se alarga la distancia de frenado. La fatiga en dos ruedas es una amenaza silenciosa que convierte el placer de viajar en una lucha por mantener el control.

Creo que en el caso nuestro, en el grupo Riders of Murcia, hacemos de vez en cuando paradas, que aprovechamos para almorzar, visitar algun lugar, admirar un paisaje, reagruparnos, etc., y en esos casos descansamos unos minutos y por supuesto nos hidratamos, yo por lo menos lo hago y lo recomiendo. 
Aúnque todos sabemos esto, no está mal recordarlo y tenerlo presente.


miércoles, 29 de abril de 2026

*VIDEO DE LA RUTA MOTERA POR EL NOROESTE: PUERTO DE MORATALLA, FUENTE DE LA SABINA, LETUR, SOCOVOS, EMBALSE DE ALFONSO XIII, VALLE DE RICOTE*

 


Magnífoco trabajo de José María, en la grabación  y montaje de este video.
Unas imágenes que muestra el recorrido realizado por el grupo por tierras del Noroeste de la Región, así como del Valle de Ricote y otros lugares por donde discurrió la ruta.  Todo ello con una música muy acertada, en esta ocasión del grupo Modem Talking y titulada You' re my heart, you' re my soul.




viernes, 24 de abril de 2026

*RUTA MOTERA POR EL NOROESTE, PUERTO DE MORATALLA, FUENTE DE LA SABINA, SOCOVOS, EMBALSE DE ALFONSO XIII, VALLE DE RICOTE*.

 


Nos reunimos un poco antes de las 8,30 en la estación de servicio “Las Salinas”, lugar habitual de partida de algunas de nuestras salidas, los ocho participantes de la ruta motera de hoy.
A la hora acordada y tras los primeros comentarios, risas, saludos y algún que otro café, ponemos en marcha las motos, nos ajustamos cascos, guantes y demás elementos de protección, programamos el GPS e iniciamos la salida siguiendo la estela de nuestro guía; somos los Riders of Murcia y hoy el asfalto promete.


Iniciamos el recorrido buscando la autovía A-30 en dirección Albacete. La mañana es fresca, el cielo está limpio, el viento empieza a golpear el casco, y la formación avanza hacia el Norte. Rodamos compactos, ocupando nuestro espacio con esa alineación habitual en forma de Zig-Zag, que solo un grupo bien avenido consigue. Al llegar a la salida 116 (Ulea), dejamos atrás la autovía para tomar y seguir por la carretera N-301.
Esta carretera es un regalo para el motero y para la vista. Apenas hay tráfico y el grupo se siente libre. A través de la visera de nuestro casco, el paisaje se despliega como un mapa en 3D.
A la derecha: la inconfundible figura de la Sierra de la Espada y, poco después, el imponente perfil de la Sierra de la Pila.
A la izquierda: Las siluetas recortadas de la Sierra de la Navela y más adelante la Sierra del Solán. Cruzamos el Parque Comercial de los Olivos en Cieza, y sin perder el ritmo seguimos hasta alcanzar nuestro primer objetivo: La Venta del Olivo.



Bajamos la pata de cabra, estiramos las piernas y aprovechamos para las fotos de rigor. Risas, comentarios sobre el recorrido y el brillo de las motos bajo el sol murciano.

Retomamos la marcha por la RM-714. El paisaje cambia, se vuelve más fértil.
Cruzamos el Río Segura y es imposible no desviar un segundo la mirada hacia los arrozales que bordean la carretera; un verde intenso que contrasta con el asfalto gris.


Dejamos atrás Calasparra y apuntamos hacia Caravaca, pero antes de llegar, en el cruce de Moratalla, hacemos el quiebro por la RM-B.35.
Esta carretera local es pura historia. Rodamos sobre parte de la antigua Cañada Real de Calasparra, pasando por los núcleos de la Tercia de Ulea y El Cobo. Es un tramo para disfrutar del ronroneo del motor y la paz del entorno rural, así como de algunas curvas fáciles.
Tras una de esas fáciles curvas, aparece Moratalla; un nutrido conjunto de casas que se eleva sobre las faldas del cerro de San Jorge, ofreciendo una imagen pintoresca de casas que arropan a su histórico castillo, que se encuentra vigilante sobre una atalaya, desde donde parece darnos la bienvenida, recordándonos a su vez, quién manda en estas tierras.


Después de callejear por esta villa siguiendo la RM-703, salimos de ella siguiendo la misma carretera. El paisaje se vuelve más agreste y serrano, la carretera discurre ahora por el interior de la sierra del Álamo.
A partir de ahora nos encontramos una naturaleza en estado puro, nos olvidamos de las tediosas rectas de la RM-714, para comenzar un divertido baile con la moto, siguiendo las trazadas de una sucesión de curvas.
La carretera discurre a través de un paisaje espectacular, rodeado de pinos carrasco y un tupido sotobosque formado por matas de esparto, romero, tomillo, carrascas, etc.
A pesar de su buen estado general, el firme no es un asfalto de circuito de MotoGP, sino que es rugoso, con buen agarre pero algo “vivo”. A lo largo de este tramo encontramos algunos parches y grietas, que nos recuerda que es una carretera de montaña, así que las suspensiones trabajan de lo lindo.
Esta sucesión de divertidas curvas de radio medio y otras más cerradas, nos obligan a entrar con la mirada puesta en la salida, buscando la mejor trazada para no invadir el carril contrario y evitar desagradables momentos.
Una tras otra se sucede en una perfecta sincronía, obligándote a desplazar el peso una y otra vez, presionando con firmeza la estribera, sintiendo como el motor retiene la moto al reducir de marcha justo antes de encarar la curva; para a continuación, sentir esa aceleración progresiva al abrir gas a la salida de la misma y rápidamente prepararte para encarar la siguiente. Es la situación exacta en el que te olvidas del mundo y tan solo estás para disfrutar del momento.
A medida que ganamos altura hacia El Sabinar, el aire se vuelve más fresco y limpio, el paisaje se abre y el bosque se aleja, es la señal de que estamos entrando en los Campos de Béjar. Un lugar conocido por su tranquilidad, paisajes de alta montaña, y la floración de campos de lavanda y plantas aromáticas en verano. Aquí encontramos la pequeña ermita de San Pedro.
A la salida de esta zona, a la altura del cortijo de la Tercia Vieja, la carretera se revira, siguiendo ahora un rumbo norte (N), introduciéndose por la calada del Gallego, entre el puntal del Carreño y el Peñón de los Tormos.
Poco después hacemos una parada de descanso para poder disfrutar del entorno y de las vistas.











Tras este descanso y ya con ganas de llegar a El Sabinar para almorzar, continuamos por esta carretera y al llegar a lo alto del puerto de La Fuente de los Muertos, una zona con un entorno boscoso de pino blanco, carrasco y vegetación de ribera. A partir de aquí comenzamos un suave descenso hacia las Casicas de San Juan, donde el paisaje se abre infinito. A nuestra derecha, hacia el norte (N) vemos el Calar de la cueva de la Capilla, más al fondo El Calar de las Cuevas del Bajil, el cerro de La Fuensanta, etc., bajo nuestras ruedas el pequeño embalse de La Risca y frente a nosotros en dirección oeste (W) las amplias extensiones que forman “Los Campos de San Juan”.


Finalmente llegamos a nuestro principal objetivo, el restaurante “El Nevazo” en El Sabinar. Aquí haremos la principal de las paradas para almorzar y descansar, ya que es la mitad aproximada de nuestro recorrido de hoy.



Finalizado el descanso volvemos a las motos e iniciamos el segundo tramo de este recorrido por el noroeste de la región murciana.
Pasamos por la plaza del pueblo, que se encuentra presidida por una estatua taurina a escala natural y tras dejar atrás el lavadero público donde antaño se lavaba con agua del nacimiento del río Alharabe, nada más dejar atrás las últimas casas de la villa, tomamos carretera en dirección a Letur.


La carretera inicialmente atraviesa la sierra del Zacatín para poco después llevarnos a la pequeña aldea de la Fuente de la Sabina. Su asfalto se nos presenta bacheado, roto, con muchos socavones, etc., pero que con cuidado nos permite proseguir la marcha. La pista forestal asfaltada es estrecha, revirada y poco mantenida, características típicas de una carretera de montaña, que si nos obliga a estar pendiente de ella, también nos permite rodar despacio a través de una meseta de alta montaña, a más de 1200 metros de altitud, disfrutando del entorno y de los amplios paisajes que tenemos a ambos lados, con sabinas milenarias algunas de ellas retorcidas por el viento.
Llegamos a la Fuente de la Sabina, una pequeña localidad de casas de piedra, donde el tiempo parece haberse detenido hace décadas. Un breve respiro, un ajuste de guantes, y encaramos la carretera en el tramo que nos llevará hacia la perla del Segura, la villa de Letur.


A partir de aquí continuamos por la carretera AB-5010, siendo una de las rutas más paisajísticas y aisladas de la Sierra del Segura, atravesando un relieve extremadamente accidentado.
Nos encontramos una zona de meseta elevada donde el paisaje es más abierto y dominado por campos de secano y pequeñas casas de labor aisladas. La carretera empieza a serpentear para salvar el desnivel de las estribaciones de la Sierra del Calar, es estrecha, sin arcenes y curvas constantes, discurriendo en ocasiones paralela a profundos barrancos.
Al cabo de unos kilómetros empiezan a aparecer huertas escalonadas, señal inequívoca de que estamos llegando a Letur.





Letur es uno de los pueblos más bellos de España gracias a su peculiar estructura urbana, herencia del legado andalusí y un fértil territorio que facilita su dinamismo agrícola. Un comentario de uno de los compañeros, nos informa que la cantante Rozalen, es natural de este histórico y bello lugar.
Intentamos entrar en esta población, pero debido a los efectos catastróficos de la Dana del 29 de octubre del 2.024, hace que algunas de las calles y avenidas principales estén cortada al tráfico, por lo que optamos por dejar la visita para mejor ocasión y proseguir el itinerario.



Volvemos a la carretera y seguimos por la CM-3225, una vía recientemente rehabilitada, mejorando su firme, señalización y anchura. Poco después de dejar Letur, nos encontramos una sucesión de curvas amplias, de diferentes sentidos, con un magnífico firme, que nos permite trazarlas con seguridad y a buen ritmo, lo que hace el disfrute de todo el grupo.


Tras unos 13 kilómetros de magnífica carretera, que es la distancia que separa Letur de Socovos, entramos en esta localidad albaceteña.
Socovos es una localidad con un entramado de calles que sorprende, la historia y el paisaje se dan la mano en este lugar, prueba de ello es el castillo de Socovos, primer bastión cristiano al sur del río Segura, en un territorio de inmensa mayoría morisca.




Cruzamos esta Villa y en poco menos de 8 kilómetros llegamos a Tazona, pequeña localidad de aproximadamente 532 habitantes, que se encuentra en el límite entre las provincias de Albacete y Murcia.
Seguidamente entramos en la CCAA de la región de Murcia y en pocos minutos nos encontramos cruzando la población de Calasparra, con el fin de tomar y continuar por la carretera MU-552, es una vía de segundo nivel que comunica las poblaciones murcianas de Calasparra y Mula, siendo el itinerario más corto para unirlas por carretera. 
Tras salir del casco urbano y después de aproximadamente 5,7 kilómetros llegamos al cruce que nos lleva al embalse de Alfonso XIII y Cieza.
Continuamos por esta carretera que serpentea entre relieves áridos y escarpados, ofreciendo una conducción técnica y visualmente impactante por sus variados y preciosos paisajes. 


Poco después comenzamos a ver el Embalse de Alfonso XIII, un espejo de agua turquesa encajado entre paredes de roca caliza que contrastan con la sobriedad del paisaje. Al avanzar hacia Cieza, el entorno se transforma: la aridez da paso a bosques de pequeños pinos carrasco, y mucho sotobosque donde predomina el albardín, la siempre viva, rosal silvestre, tarays, carrizos, etc.


Entramos en Cieza y antes de cruzar el río seguimos por el paseo ribereño que circunvala la ciudad por su vertiente oeste (W), confluyendo con la carretera MU-512 por la que seguimos en dirección a las localidades de Abarán, Blanca y Ojos. En esta última localidad cruzamos el Segura y seguimos por la carretera que nos lleva a Ulea pasando por el grupo de casas que forman La Cuna. Esta carretera que discurre por la falda de la vertiente sur de la Sierra de Las Coberteras, desde la cual obtenemos unas preciosas vistas del “oasis de Ojos”, una fértil comarca rodeada de huertos que abrazan al río Segura


Poco después alcanzamos y cruzamos el municipio de Ulea y proseguimos por una de las carreteras más hermosas, a mi parecer, de esta zona, me refiero al tramo Ulea – Archena por la carretera B-10. Una serpenteante vía que sigue paralela el curso del río Segura.
Lo que hace especial a esta vía es el entorno por donde discurre; atraviesa el precioso parque de la Marquesa, que ofrece una estampa paisajística de palmeras, árboles frutales, pinares y abundante vegetación de ribera. Es una carretera estrecha y sinuosa que invita a una conducción pausada para disfrutar del "pulmón verde" de la zona.





Una vez alcanzado la entrada a la ciudad de Archena, vamos en busca de la autovía A-30, para seguir por ella en dirección a Murcia capital, dando por finalizada la ruta al llegar a la misma.


MAPA DE LA RUTA.