sábado, 1 de agosto de 2026

RUTA MOTERA POR BULLAS, PLIEGO, BARQUEROS, COY: ¡VAYA, VAYA! -EN COY SI QUE HAY PLAYA- (Lorca)

 


Aprovechando que es jueves, el día habitual de salidas del grupo, y que la previsión es de calor en la región de Murcia, nos juntamos un pequeño grupo de compañeros y amigos del grupo RIDERS OF MURCIA, para realizar una salida motera por alguna parte del interior de la región murciana.
Decidimos hacer un recorrido por los municipios de Barqueros, Pliego, Coy y Bullas.
La idea es visitar y pasar parte de la mañana en la playa fluvial de Coy, localidad perteneciente al municipio de Lorca. Esta playa artificial que la pedanía ha realizado y mantiene para el disfrute de su población y de toda la región, es muy visitada sobre todo en esta época estival donde el calor en la zona se acerca e incluso sobrepasa los 40ºC.


-Inicialmente quedamos en juntarnos a las 09.00 en la estación de servicio BP “La Paz” en Sangonera la Seca, salida 581 de la autovía A-7. Una vez allí partimos buscando el trazado de la carretera local denominada “Cordel de los Valencianos” y que discurre paralela a la autovía A-7.
Al enlace con la carretera comarcal C-19 —la conocida como Cañada de Belén— giramos a la derecha marcando rumbo a la RM-C1 hacia Barqueros.
Esta carretera es pura esencia motera: serpenteante, estrecha y con un firme en regular estado, pero prácticamente sin tráfico. Aquí el paisaje empieza a transformarse en un manto árido decorado por matorral mediterráneo y tonos marrones.
A mitad de camino nos detenemos ante un aljibe de medio cañón, una mole de piedra alargada cargada de historia. A diferencia de los aljibes domésticos o tanques —más pequeños y circulares—, estas imponentes estructuras eran el salvavidas hídrico para los ganaderos y agricultores de la zona. Foto de rigor, casco puesto y a rodar.





Bordeamos Barqueros y tomamos la carretera C-2, que hoy en día es una amplia pista de tierra de unos 3,6 kilómetros de longitud. Aunque se puede evitar por la anterior carretera C-4, queríamos ese toque de aventura off-road. La pista está en excelente estado y, manteniendo la precaución y el gas estable, las motos devoran el polvo sin problemas.




Desembocamos en la RM-515 en dirección a Pliego, pero el gusanillo explorador nos hace desviarnos por una pista forestal de tierra, que circula por las estribaciones del Cabezo del Corral de la Noguera, bordeando la falda sobre la que descansa el yacimiento argárico de La Almoloya.  Este tramo de pista tiene una longitud aproximada de 3 kilómetros y no tiene dificultad alguna, ya que es transitada por vehículos que van al yacimiento. 


De ahí y por una carretera asfaltada, enlazando por el pintoresco paraje de Las Anguilas y la C-5, entramos triunfantes a Pliego, para aparcar en el Restaurante Valle Espuña. Toca recargar pilas con un buen almuerzo.


Con las energías renovadas, encendemos motores y tomamos la C-5 rumbo a Casas Nuevas. Este tramo es una auténtica delicia visual: a un lado, el contraste verde y dorado de los campos de cultivo; al otro, la cara norte de Sierra Espuña, que se alza majestuosa con sus altísimos picos, paredes calizas verticales y un denso océano de pino carrasco. Conducir aquí con la brisa pegando en la visera es puro placer.
Enganchamos la carretera MU-503 hacia Zarzadilla de Totana y antes de llegar nos desviamos a la izquierda para enlazar con la C-11 en dirección a Avilés. Esta vía es de ensueño: revirada, solitaria y encajonada en la vertiente sur de la Sierra del Madroño. Rodamos escoltados por bosques aromáticos de pinos, donde cada trazado de la moto regala una postal del interior murciano.
Tras desembocar brevemente en la RM-711 y enlazar con la C-12, cruzamos la pedanía de Avilés hasta alcanzar nuestro principal destino del día: Coy, y dentro de ella su playa artificial.


En mitad del ardor del verano murciano, la playa fluvial de Coy se alza como un oasis hecho realidad. Esta piscina natural alimentada de forma continua por las aguas heladas del manantial del río Turrilla, es una verdadera playa de aguas cristalinas y frescas.
Esta playa artificial rodeada de una pinada y acondicionada con bancos y mesa, preparada para un baño cómodo y sin dificultad.


Dejamos los cascos, las chaquetas y las botas al lado de la pinada que rodea el recinto. Nos lanzamos al agua helada para quitarnos de encima el calor de la carretera. Entre risas, un buen aperitivo a la sombra y el agua refrescamte, compartimos la alegría y amistad, que estas salidas en moto saben fomentar.
Con el cuerpo fresco y el espíritu alegre, iniciamos el regreso buscando la localidad de Bullas. La ruta nos lleva por el Puerto del Aceniche, donde la carretera serpentea entre un tupido bosque de pino carrasco encajado entre las sierras de Lavia y Cambrón.




Hacemos una parada obligatoria en el histórico hito del Aceniche, el punto exacto donde convergen los términos municipales de Cehegín, Mula y Lorca. Foto de grupo, últimas miradas al paisaje forestal y retomamos el ritmo.

Cruzamos el casco urbano de Bullas y nos incorporamos a la Autovía del Noroeste (RM-15). El calor nos acompaña en este tramo de carretera, el motor ruge estable rumbo a Murcia, cerrando una jornada perfecta de curvas, tierra, agua y la mejor compañía sobre dos ruedas.
¡Hasta la próxima rodada con los RIDERS OF MURCIA!






jueves, 28 de mayo de 2026

VISITA AL PARQUE ARQUEOLÓGICO DEL TOLMO DE MINATEDA_ Hellin (Albacete)

 

¡Qué buena mañana hemos echado, de verdad! Todavía me dura la sonrisa en la cara al recordar la visita a este lugar tan histórico como ha sido el PARQUE ARQUEOLÓGICO DEL TOLMO DE MINATEDA.

Escribir esto es casi como volver a escuchar las explicaciones que nos ha ido dando María, nuestra guía, sobre su historia a lo largo de diferentes épocas en las que ha sido poblado este tolmo, sus costumbres, lugares, momentos, cultos, construcciones, etc.



El día no pudo empezar mejor. Quedamos en la Estación de Servicio Las Salinas. Allí estábamos los cuatro moteros a la hora en la que habíamos quedado. La luz de la mañana prometía un día limpio y perfecto para rodar. Con los depósitos llenos y las viseras abajo, metemos primera y salimos directos a buscar nuestro hilo conductor de hoy: la mítica carretera nacional N-301.

Rodar por esta carretera en grupo es una delicia para los que disfrutamos de la moto, hemos puesto un ritmo tranquilo pero constante, con el fin de llegar al lugar a la hora concertada para la visita. Fuimos ganando kilómetros sobre un asfalto que se dejaba querer, a buen ritmo y disfrutando del paisaje, así como de la conducción.   Llegando a los límites entre Murcia y Albacete, custodiados a lo lejos por el imponente Pitón Volcánico de Cancarix.  Precisamente en esta zona, con unos 70 kilómetros en el marcador, pusimos el intermitente a la derecha. Tocaba la parada sagrada de cualquier ruta por esta zona que se precie: el almuerzo en la Venta de Cancarix.

Aparcamos las cuatro monturas en batería de cara a la carretera, para una salida más cómoda y rápida. Sentados a la mesa, pedimos unos señores platos de tortilla de patatas acompañada de magra con tomate y todo ello bañado con un vino de la zona, y para rematar el almuerzo, unos cafés. Un agradable rato, donde los comentarios iban de la moto de uno, a los neumáticos de otro, y listos para la segunda parte del plan de hoy.

Volvimos a arrancar los motores y recorremos el último tramo en dirección a Hellín para desviarnos hacia Minateda. La aproximación al parque impresiona la visión del "Tolmo" (ese enorme cerro de paredes abruptas), que destaca en el paisaje como una fortaleza natural.




Dejamos las motos en el parking del centro de interpretación, cambiamos los cascos por gorras y nos dispusimos a caminar. ¡Menudo viaje en el tiempo!




Desde enterramientos de la Edad del Bronce hasta una sorprendente ciudad visigoda y uno de los conjuntos de arte rupestre más importantes de la península; a lo largo de este parque arqueológico se puede recorrer más de tres mil años de ocupación humana en un entorno natural tan espectacular como estratégico.

Vista del Tolmo de Minateda.


Este yacimiento se encuentra en torno a un cerro amesetado de unos 500 metros de altura, con laderas abruptas que lo convierten en una fortaleza natural casi inexpugnable.



Lo que más nos impactó a los cuatro fue la brutal superposición de culturas en un mismo espacio. Mientras María, nuestra guía, nos explicaba sobre el terreno los restos de las diferentes épocas, pudimos observar:

  • La imponente muralla: Protegiendo el único acceso viable al cerro, con fases que van desde la época ibérica hasta la medieval.









. La reutilización del material: a lo largo de las distintas ocupaciones, se desmontaban las difrentes estructuras y sobre ellas y utilizando los mismos materiales, se volvia a construir con estilos diferentes. 






  • La basílica visigoda: Impresiona visitar estos restos, sillares, columnas y los nichos tallados en la propia roca. Nos quedamos un buen rato imaginando cómo debió ser la vida allí en el siglo VII.




Vista del batisterio, que se encuentra en el interior de lo que fue una iglesia.



Vista de algunos de los espacios habitacionales anexos a la Basilica.



Tumbas de niños


  • Las viviendas excavadas: Un intrincado complejo de estancias romanas e islámicas que demuestran que este peñón estratégico fue codiciado por todas aquellas culturas que pasaron por la península.  Aqui se pueden encontrar restos que desde la edad del Bronce, pasándo por las culturas Íberas, Romanas, Visigodas, e Islámicas. 



Los vestigios arqueológicos documentan una prolongada secuencia de ocupación que arranca en la Edad del Bronce, con un primer uso funerario del cerro, y continúa en época ibérica con túmulos, monumentos funerarios y murallas de mampostería. Durante la etapa romana, identificada con la ciudad de Ilunum mencionada por Ptolomeo, el asentamiento alcanzó la categoría de municipio en tiempos de Augusto, reforzando sus defensas y su trama urbana.
La ocupación continuó durante la primera etapa islámica, identificándose el enclave con Madīnat Iyyuh, una de las ciudades citadas en el Pacto de Teodomiro de 713. 





A comienzos del siglo VII se desarrolla un ambicioso proyecto urbano de nueva planta, vinculado a la creación de la sede episcopal visigoda de Eio.








vistas de las diferentes espacios habitacionales que se encuentran en este yacimiento.


Espacio funerario restringido.

Sillares con diseños litúrgicos y ornamentales utilizados durante el reino visigodo 


Diferentes columnas y capiteles reutilizados para la construcción de la Basilica.



Espacios habitacionales con un pozo de agua en común.



Todas estas estruccturas visibles corresponden a un importante complejo religioso de época visigoda.  Está compuesto por una iglesia con baptisterio, un cementero entorno a la cabecera y a los pies.  Así como un enorme edificio ubicado al norte de la basilica que ha sido identificado como un enorme Palaco Episcopal.





Espacios finerarios



vista de diferentes enterramientos.

multiples enterramientos en la parte Este y Oeste de la Basilica.








Subir hasta la parte alta tuvo su recompensa. No solo por la lección de historia, de poder ver in situ las huellas dejadas en la roca por los carros que, tirados por caballos o bueyes, subían todo el material pesado a la parte alta y plana de este cerro, sino también, por las vistas panorámicas que teníamos desde allí arriba.




En resumen: una ruta de diez. Buena carretera, un almuerzo de los que hacen afición y un destino cultural que nos dejó a los cuatro con la boca abierta. 


*NOTA:  cerca de este parque se encuentra el Abrigo Grande de Minateda

se abre en una pestaña nuevaUno de los conjuntos de arte rupestre más importantes de la Península Ibérica. En esta cavidad, de unos 20 metros de anchura, se conservan alrededor de 600 figuras pintadas que pertenecen mayoritariamente al arte levantino, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 1998 junto al resto del Arte Rupestre del Arco Mediterráneo.


Vista de algunas de las más de 600 imágenes de arte rupestre mediterráneo.