viernes, 9 de enero de 2026

RUTA MOTERA COSTAS MURCIANA Y ALMERIENSE, CUEVAS DE ALMANZORA, LORCA.


Esta ruta es mucho más que un simple trayecto; es una travesía por el alma del sureste español, uniendo la huerta murciana con la costa virgen de Almería.
Cogemos los cascos, nos ponemos los guantes y nos preparamos para realizar una ruta de más de 300 kilómetros de contrastes, curvas y gastronomía que quita el sentido.



Partimos del bullicio del casco urbano de Murcia y nos introducimos en la autovía A-30 en dirección Cartagena.  Este tramo del puerto de la Cadena es de "calentamiento"; un asfalto ágil y unas vías anchas nos permiten dejar atrás la capital rápidamente y ver cómo el paisaje se torna más verde y montañoso.

Al llegar a la salida 155/Corvera, abandonamos la comodidad de la autovía para entrar en el terreno que realmente nos gusta, "carreteras secundarias". 


En este punto tenemos un acuerdo de reagrupamiento a las 8,30 de la mañana; una vez todo el grupo junto, arrancamos motores y comenzamos la verdadera ruta que nos va a llevar por distintos puntos de las costas murcianas y almerienses.
Atravesamos Corvera, bajo la sombra de la Sierra de Carrascoy, y ponemos rumbo a Tallante. Aquí el aire cambia; ya se huele el campo y se siente la cercanía del mar. La carretera se estrecha y el firme invita a tumbar la moto con suavidad.

Pasamos la localidad de Fuente Álamo y llegamos a Tallante, desde aquíencaramos uno de los tramos más icónicos para cualquier motero de la zona: la carretera de "La Cuesta". Es una vía sinuosa, técnica y divertida que serpentea entre lomas hasta que, de repente, el horizonte se abre y el azul del Mediterráneo nos golpea la vista.



Hacemos una corta parada para reagruparnos y descendemos hacia Isla Plana y Mazarrón. Rodar por aquí es un placer para los sentidos; la brisa marina empieza a refrescar el equipo y el paisaje de costa nos acompaña. Atravesamos la zona del Puerto de Mazarrón y nos incorporamos a la RM-332 en dirección a Águilas.





Antes de seguir, el cuerpo pide gasolina para el jinete. Nos detenemos en el Restaurante El Cruce. No es un almuerzo cualquiera; es un ritual. Aquí, el término "contundente" se queda corto. Platos de michirones, carrillera en salsa, embutidos locales y sus famosos bocadillos nos dan la energía necesaria para afrontar la segunda parte del día. Es el momento de compartir proyectos, sensaciones y risas con los compañeros.

Con el estómago lleno y el ánimo alto, buscamos la carretera RM-D20. Si te gustan las curvas, este es tu lugar. Es una carretera que exige concentración, pero devuelve pura adrenalina. Ascendemos con decisión hasta alcanzar el Mirador de Marina Cope.



Detenerse aquí es obligatorio. Desde lo alto, la vista es sencillamente espectacular. Se puede ver la inmensidad del Parque Natural de Cabo Cope y Puntas de Calnegre, con sus acantilados salvajes golpeados por el oleaje. Es la definición de libertad sobre dos ruedas.

Bajamos del mirador y entramos en Águilas. Esta ciudad costera y señorial nos recibe con su luz única. Nos dirigimos directamente a la Playa del Hornillo.







Pero no buscamos solo arena; buscamos el Rincón del Hornillo. Sus famosas escaleras de mosaicos, inspiradas en el estilo de Gaudí, son una explosión de color (azules, blancos y amarillos) que contrastan con el óxido del antiguo embarcadero de hierro. Es una parada técnica ideal para unas fotos espectaculares de las motos con un fondo artístico y marinero.




Trabajo artesanal elaborado por iniciativa de su creador Juan Martínez "Casuco".  Todos los dibujos son originales. Comenzó hacia el año 1980 coincidiendo con su jubilación. Todo el trabajo lo realizó directamente sobre el cemento. Estilo Mediterráneo.





Retomamos la marcha "costeando". Cruzamos la frontera invisible entre Murcia y Almería para adentrarnos en la AL-7107. Pasamos por San Juan de los Terreros y seguimos hacia Villaricos.




Este tramo es, posiblemente, uno de los más bellos del sureste peninsular. La carretera se ajusta a la línea de los acantilados. A un lado, la roca volcánica; al otro, caídas verticales hacia un mar cristalino. Una magnífica carretera que hace que la conducción aquí se vuelve fluida, casi rítmica, disfrutando de cada grado de inclinación en las curvas mientras el sol continuas su ascenso hasta su cenit.





Tras hacer una parada junto al castillo de Villaricos, también conocido con el nombre de torre de Cristal, es una torre de defensa costera del tipo torre pezuña o de planta de herradura situada junto a la desembocadura del río Almanzora. 





Se trata de una torre elevada en el siglo XVIII que, igual que sus hermanas Macenas y la Mesa de Roldán, era punto de vigilancia de la costa ante la frecuente llegada de piratas beréberes, cuyo fin no era otro que la obtención de esclavos.




Retomamos la carretera y después de cruzar este pintoresco pueblo pesquero de Villaricos, giramos hacia el interior buscando Cuevas de Almanzora. Este municipio es una joya escondida.
Aquí nos proponemos visitar varios lugares que por su historia, importancia o simplemente por ser pintorescos, merecen la pena conocer. 








Castillo del Marqués de los Vélez: Una fortaleza imponente que preside el pueblo y nos habla del pasado señorial de la zona.

Situado en el corazón de la Plaza de la Libertad, se eleva sobrio y señorial el Castillo del Marqués de los Vélez, conjunto arquitectónico construido como baluarte defensivo en el siglo XVI por el primer Marqués de los Vélez, D. Pedro Fajardo.
Ha servido de residencia palaciega para la nobleza señorial, almacén de tributos para vasallos y alojamiento carcelario.
El Castillo del Marqués de los Vélez se configura como un recinto amurallado en forma de rectángulo irregular, constituido por la Torre del Homenaje, la Casa de la Tercia, el Palacio del Marqués, el Anfiteatro y el Patio de Armas.








Casas Cueva de Calguerín: Callejeamos para descubrir estas viviendas excavadas en la roca caliza, más de 200 cuevas que forman un paisaje único y fascinante. 




Para rematar la visita técnica, ascendemos hasta la Presa del embalse de Cuevas de Almanzora. Desde la parte alta de la coronación de la presa, la vista del embalse y de la infraestructura de ingeniería es impresionante, ofreciendo una perspectiva panorámica de toda la comarca del Levante Almeriense.









Tras llenarnos las retinas de preciosas vistas iniciamos el camino de vuelta. Ponemos rumbo a Lorca, la ciudad del sol. Atravesamos paisajes de secano y sierras que separan la costa del interior murciano. Una vez en Lorca, conectamos con la carretera RM-622, que une Totana con Alhama de Murcia, para desde este municipio ir en busca de la carretera RM-603, para ir en busca de Murcia después de pasar la localidad de Sangonera la Verde.



Ya casi llegando a casa, es el momento de la reflexión de la ruta de hoy. Han sido kilómetros de curvas perfectas, vistas de acantilados que quitan el hipo, rincones llenos de historia y, sobre todo, el ambiente del grupo y ese almuerzo en "El Cruce" que todavía recordamos. Al entrar de nuevo en el casco urbano de Murcia, las luces de la ciudad nos dan la bienvenida, cerrando una ruta que, sin duda, repetiremos.




sábado, 20 de diciembre de 2025

RUTA MOTERA ENTRE CURVAS Y SALITRE: MURCIA, CORVERA, CARRETERA DE VALDELENTISCO, ISLA PLANA, CARRETERA CEDACERO, CARTAGENA, MONTE DEL CALVARIO, A-30.

 



En esta ocasión y para realizar la ruta prevista, Los Riders of Murcia se concentran en la salida 155/Corvera en el Puerto de la Cadena, a la sombra de la sierra del Puerto y Carrascoy, listos para una mañana motera que promete equilibrar la adrenalina del asfalto con la sobriedad de la historia regional.
Es aún temprano y el sol comienza a despuntar, el grupo inicia la marcha en dirección a Corvera sobre un asfalto aún húmedo de las lluvias de la pasada noche. Tras atravesar el núcleo urbano, en la rotonda donde se alza orgullosa una enorme bandera española, tomamos la carretera en dirección a Fuente Álamo. El paisaje se abre ahora en una llanura de secano que nos conduce hacia Valladolises y poco después Fuente Álamo y desde aquí, al cruce de Tallante, antesala de uno de los tramos más esperados
.

Esta localidad murciana de Fuente Álamo es un dinámico municipio del Campo de Cartagena. Destaca por su tradición agrícola y ganadera, combinada con un Parque Tecnológico. Próxima a las sierras como Carrascoy por su vertiente Norte y Algarrobo por su lado Sur, ofrece paisajes rurales auténticos, tranquilidad y una ubicación estratégica cerca de la costa y la capital murciana. 

La ruta cobra vida propia al adentrarse en la carretera que serpenteando discurre paralela a la Rambla de Valdelentisco. Aquí, las trazadas se vuelven fluidas y el grupo se inclina al unísono, disfrutando de una sucesión de curvas técnicas que exigen atención y regalan diversión a partes iguales. El asfalto, algo más seco, nos lleva en volandas frente a la antesala del Mediterráneo en la pequeña población de Isla Plana.



La primera parada es obligatoria: junto a la Playa de la Caleta, la silueta blanca de la Ermita de Nuestra Señora del Carmen, se recorta contra el azul de las aguas de la bahía de Mazarrón.  Aquí en el paseo, a la vista, aparcamos las motos y nos disponemos a disfrutar de un conveniente almuerzo frente al mar.


No hay ruta sin camaradería, y el almuerzo frente al mar se convierte en un ritual.  Entre risas, anécdotas y el aroma del café, contemplamos el horizonte antes de volver a enfundarnos los guantes y colocarnos el casco. El destino ahora es la ciudad portuaria de  Cartagena.





Tras un tiempo agradable de almuerzo frente al mar, con el sonido de las olas como banda sonora, retomamos el camino con las energías renovadas.


Ponemos rumbo a la ciudad milenaria de Cartagena por la carretera de Cuesta del Cedacero. Es una vía noble, con buen firme y curvas que invitan a disfrutar del paisaje protegido del parque regional de la Sierra de la Muela, Cabo Tiñoso y el Roldán.
Es un trayecto visualmente potente, donde la montaña parece querer hundirse en el mar. 
Es, posiblemente, uno de los tramos más queridos por los riders. 
La carretera, en excelente estado, flanquea una sucesión montañosa entra las que tenemos la sierra de la Muela, Peñas Blancas, Cabezo Negro, Morra la Arjona, la Torreta, etc., para seguidamente cruzar la localidad cartagenera de Canteras, cuyo nombre viene en referencia a las canteras romanas que se encuentran en dicha localidad.

ZULO: grupo escultorico homenaje a las victimas del terrorismo. 

Al entrar en la ciudad portuaria de Cartagena, atravesamos la Alameda de San Antón y la calle Real, desembocando en el puerto. Allí nos espera una estampa de otros tiempos: la Nao Victoria.





 Durante esta época navideña, la réplica del navío que completó la primera vuelta al mundo se encuentra atracada en el muelle. Gracias a un guía especializado y miembro de la tripulación, nos sumergimos en la crudeza de la vida a bordo en el siglo XVI.









Subir a bordo es realizar un viaje en el tiempo. Acompañados por un guía experto, los Riders nos sumergimos en las penurias y glorias, comprendiendo la magnitud de la hazaña de Elcano y Magallanes.

Las explicaciones sobre la vida a bordo —el espacio reducido, la alimentación, las tormentas— nos hacen valorar aún más la libertad que sentimos hoy sobre nuestras motos. Es una lección de coraje que cala profundamente en el espíritu aventurero del grupo.



vista del palo mayor, y en el la berga y sobre ella la Cofa o Carajo.

vista parcial de la sobrecubierta de popa, aparejos, etc.





magníficas las explicaciones del guia.

vista del cabestrante para hizar las anclas.






Tras la dosis de cultura marítima, los Riders of Murcia volvemos a lomos de nuestras monturas para atravesar el barrio de Los Mateos. Iniciamos el ascenso por la RM-F46 hacia el Monte del Calvario. La carretera se estrecha y asciende serpenteando hasta la ermita homónima.



Las vistas desde este punto son espectáculares sobre todo de la ciudad de cartagena y su darsena, así como de los montes aledaños.


 
En esta atalaya, la historia nos golpea con su cara más trágica. Visitamos el monumento a los caídos en el hundimiento del Castillo Olite, la mayor tragedia naval de la Guerra Civil Española ocurrida a las 11 de la mañana del 7 de marzo de 1939. El silencio del lugar solo es interrumpido por el viento, mientras contemplamos desde las alturas una panorámica inmejorable del lugar de la tragedia sobre el castillo Olite y las personas que en el iban embarcadas, la dársena de Cartagena, los castillos que guardan la ciudad y el complejo industrial a nuestros pies.




Aunque después de varios años la cruz metalica que tenía en su base un altar y un grupo escultórico formado por una «matrona que recoge en su regazo al que termina de dar su vida por la patria», desapareció debido a las obras de la construcción del complejo petroquímico de Escombreras y de la estación térmica. Pues aún podemos contemplar una sobria cruz metálica sobre ese grupo escultórico de la matrona sujetando a un soldado muerto, a la entrada de la zona de aparcamiento de esta ermita de la Virgen del Calvario.



Con la retina llena de paisajes y el corazón de historia, iniciamos el descenso. Esta vez buscamos el valle industrial de Escombreras, donde las estructuras metálicas crean un paisaje casi futurista. Desde allí, pasamos por Alumbres para finalmente conectar con la autovía A-30. El grupo regresa hacia Murcia, con el sabor del salitre aún en los labios y la satisfacción de haber recorrido no solo kilómetros, sino también siglos de historia murciana.

El regreso hacia Murcia es un momento de reflexión. Mientras la velocidad se estabiliza y los kilómetros finales pasan bajo las ruedas, los Riders of Murcia ya estamos pensando en la próxima curva, el próximo café, el próximo viaje y la próxima historia que compartir en la carretera.