En esta ocasión y para realizar la ruta prevista, Los Riders of Murcia se concentran en la salida 155/Corvera en el Puerto de la Cadena, a la sombra de la sierra del Puerto y Carrascoy, listos para una mañana motera que promete equilibrar la adrenalina del asfalto con la sobriedad de la historia regional.
Es aún temprano y el sol comienza a despuntar, el grupo inicia la marcha en dirección a Corvera sobre un asfalto aún húmedo de las lluvias de la pasada noche. Tras atravesar el núcleo urbano, en la rotonda donde se alza orgullosa una enorme bandera española, tomamos la carretera en dirección a Fuente Álamo. El paisaje se abre ahora en una llanura de secano que nos conduce hacia Valladolises y poco después Fuente Álamo y desde aquí, al cruce de Tallante, antesala de uno de los tramos más esperados.
La ruta cobra vida propia al adentrarse en la carretera que serpenteando discurre paralela a la Rambla de Valdelentisco. Aquí, las trazadas se vuelven fluidas y el grupo se inclina al unísono, disfrutando de una sucesión de curvas técnicas que exigen atención y regalan diversión a partes iguales. El asfalto, algo más seco, nos lleva en volandas frente a la antesala del Mediterráneo en la pequeña población de Isla Plana.
La primera parada es obligatoria: junto a la Playa de la Caleta, la silueta blanca de la Ermita de Nuestra Señora del Carmen, se recorta contra el azul de las aguas de la bahía de Mazarrón. Aquí en el paseo, a la vista, aparcamos las motos y nos disponemos a disfrutar de un conveniente almuerzo frente al mar.
No hay ruta sin camaradería, y el almuerzo frente al mar se convierte en un ritual. Entre risas, anécdotas y el aroma del café, contemplamos el horizonte antes de volver a enfundarnos los guantes y colocarnos el casco. El destino ahora es la ciudad portuaria de Cartagena.

Tras un tiempo agradable de almuerzo frente al mar, con el sonido de las olas como banda sonora, retomamos el camino con las energías renovadas.
Ponemos rumbo a la ciudad milenaria de Cartagena por la carretera de Cuesta del Cedacero. Es una vía noble, con buen firme y curvas que invitan a disfrutar del paisaje protegido del parque regional de la Sierra de la Muela, Cabo Tiñoso y el Roldán.
Es un trayecto visualmente potente, donde la montaña parece querer hundirse en el mar.
Es, posiblemente, uno de los tramos más queridos por los riders.
La carretera, en excelente estado, flanquea una sucesión montañosa entra las que tenemos la sierra de la Muela, Peñas Blancas, Cabezo Negro, Morra la Arjona, la Torreta, etc., para seguidamente cruzar la localidad cartagenera de Canteras, cuyo nombre viene en referencia a las canteras romanas que se encuentran en dicha localidad.
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| ZULO: grupo escultorico homenaje a las victimas del terrorismo. |
Al entrar en la ciudad portuaria de Cartagena, atravesamos la Alameda de San Antón y la calle Real, desembocando en el puerto. Allí nos espera una estampa de otros tiempos: la Nao Victoria.
Subir a bordo es realizar un viaje en el tiempo. Acompañados por un guía experto, los Riders nos sumergimos en las penurias y glorias, comprendiendo la magnitud de la hazaña de Elcano y Magallanes.
Las explicaciones sobre la vida a bordo —el espacio reducido, la alimentación, las tormentas— nos hacen valorar aún más la libertad que sentimos hoy sobre nuestras motos. Es una lección de coraje que cala profundamente en el espíritu aventurero del grupo.
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| vista del palo mayor, y en el la berga y sobre ella la Cofa o Carajo. |
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| vista parcial de la sobrecubierta de popa, aparejos, etc. |
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| magníficas las explicaciones del guia. |
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| vista del cabestrante para hizar las anclas. |
Tras la dosis de cultura marítima, los Riders of Murcia volvemos a lomos de nuestras monturas para atravesar el barrio de Los Mateos. Iniciamos el ascenso por la RM-F46 hacia el Monte del Calvario. La carretera se estrecha y asciende serpenteando hasta la ermita homónima.
En esta atalaya, la historia nos golpea con su cara más trágica. Visitamos el monumento a los caídos en el hundimiento del Castillo Olite, la mayor tragedia naval de la Guerra Civil Española ocurrida a las 11 de la mañana del 7 de marzo de 1939. El silencio del lugar solo es interrumpido por el viento, mientras contemplamos desde las alturas una panorámica inmejorable del lugar de la tragedia sobre el castillo Olite y las personas que en el iban embarcadas, la dársena de Cartagena, los castillos que guardan la ciudad y el complejo industrial a nuestros pies.
Aunque después de varios años la cruz metalica que tenía en su base un altar y un grupo escultórico formado por una «matrona que recoge en su regazo al que termina de dar su vida por la patria», desapareció debido a las obras de la construcción del complejo petroquímico de Escombreras y de la estación térmica. Pues aún podemos contemplar una sobria cruz metálica sobre ese grupo escultórico de la matrona sujetando a un soldado muerto, a la entrada de la zona de aparcamiento de esta ermita de la Virgen del Calvario.
El regreso hacia Murcia es un momento de reflexión. Mientras la velocidad se estabiliza y los kilómetros finales pasan bajo las ruedas, los Riders of Murcia ya estamos pensando en la próxima curva, el próximo café, el próximo viaje y la próxima historia que compartir en la carretera.




























































































