Aprovechando que es jueves, el día habitual de salidas del grupo, y que la previsión es de calor en la región de Murcia, nos juntamos un pequeño grupo de compañeros y amigos del grupo RIDERS OF MURCIA, para realizar una salida motera por alguna parte del interior de la región murciana.
Decidimos hacer un recorrido por los municipios de Barqueros, Pliego, Coy y Bullas.
La idea es visitar y pasar parte de la mañana en la playa fluvial de Coy, localidad perteneciente al municipio de Lorca. Esta playa artificial que la pedanía ha realizado y mantiene para el disfrute de su población y de toda la región, es muy visitada sobre todo en esta época estival donde el calor en la zona se acerca e incluso sobrepasa los 40ºC.
-Inicialmente quedamos en juntarnos a las 09.00 en la estación de servicio BP “La Paz” en Sangonera la Seca, salida 581 de la autovía A-7. Una vez allí partimos buscando el trazado de la carretera local denominada “Cordel de los Valencianos” y que discurre paralela a la autovía A-7.
Al enlace con la carretera comarcal C-19 —la conocida como Cañada de Belén— giramos a la derecha marcando rumbo a la RM-C1 hacia Barqueros.
Esta carretera es pura esencia motera: serpenteante, estrecha y con un firme en regular estado, pero prácticamente sin tráfico. Aquí el paisaje empieza a transformarse en un manto árido decorado por matorral mediterráneo y tonos marrones.
A mitad de camino nos detenemos ante un aljibe de medio cañón, una mole de piedra alargada cargada de historia. A diferencia de los aljibes domésticos o tanques —más pequeños y circulares—, estas imponentes estructuras eran el salvavidas hídrico para los ganaderos y agricultores de la zona. Foto de rigor, casco puesto y a rodar.
Bordeamos Barqueros y tomamos la carretera C-2, que hoy en día es una amplia pista de tierra de unos 3,6 kilómetros de longitud. Aunque se puede evitar por la anterior carretera C-4, queríamos ese toque de aventura off-road. La pista está en excelente estado y, manteniendo la precaución y el gas estable, las motos devoran el polvo sin problemas.
Desembocamos en la RM-515 en dirección a Pliego, pero el gusanillo explorador nos hace desviarnos por una pista forestal de tierra, que circula por las estribaciones del Cabezo del Corral de la Noguera, bordeando la falda sobre la que descansa el yacimiento argárico de La Almoloya. Este tramo de pista tiene una longitud aproximada de 3 kilómetros y no tiene dificultad alguna, ya que es transitada por vehículos que van al yacimiento.
De ahí y por una carretera asfaltada, enlazando por el pintoresco paraje de Las Anguilas y la C-5, entramos triunfantes a Pliego, para aparcar en el Restaurante Valle Espuña. Toca recargar pilas con un buen almuerzo.
Con las energías renovadas, encendemos motores y tomamos la C-5 rumbo a Casas Nuevas. Este tramo es una auténtica delicia visual: a un lado, el contraste verde y dorado de los campos de cultivo; al otro, la cara norte de Sierra Espuña, que se alza majestuosa con sus altísimos picos, paredes calizas verticales y un denso océano de pino carrasco. Conducir aquí con la brisa pegando en la visera es puro placer.
Enganchamos la carretera MU-503 hacia Zarzadilla de Totana y antes de llegar nos desviamos a la izquierda para enlazar con la C-11 en dirección a Avilés. Esta vía es de ensueño: revirada, solitaria y encajonada en la vertiente sur de la Sierra del Madroño. Rodamos escoltados por bosques aromáticos de pinos, donde cada trazado de la moto regala una postal del interior murciano.
Tras desembocar brevemente en la RM-711 y enlazar con la C-12, cruzamos la pedanía de Avilés hasta alcanzar nuestro principal destino del día: Coy, y dentro de ella su playa artificial.
En mitad del ardor del verano murciano, la playa fluvial de Coy se alza como un oasis hecho realidad. Esta piscina natural alimentada de forma continua por las aguas heladas del manantial del río Turrilla, es una verdadera playa de aguas cristalinas y frescas.
Esta playa artificial rodeada de una pinada y acondicionada con bancos y mesa, preparada para un baño cómodo y sin dificultad.
Dejamos los cascos, las chaquetas y las botas al lado de la pinada que rodea el recinto. Nos lanzamos al agua helada para quitarnos de encima el calor de la carretera. Entre risas, un buen aperitivo a la sombra y el agua refrescamte, compartimos la alegría y amistad, que estas salidas en moto saben fomentar.
Con el cuerpo fresco y el espíritu alegre, iniciamos el regreso buscando la localidad de Bullas. La ruta nos lleva por el Puerto del Aceniche, donde la carretera serpentea entre un tupido bosque de pino carrasco encajado entre las sierras de Lavia y Cambrón.
Hacemos una parada obligatoria en el histórico hito del Aceniche, el punto exacto donde convergen los términos municipales de Cehegín, Mula y Lorca. Foto de grupo, últimas miradas al paisaje forestal y retomamos el ritmo.
Cruzamos el casco urbano de Bullas y nos incorporamos a la Autovía del Noroeste (RM-15). El calor nos acompaña en este tramo de carretera, el motor ruge estable rumbo a Murcia, cerrando una jornada perfecta de curvas, tierra, agua y la mejor compañía sobre dos ruedas.
¡Hasta la próxima rodada con los RIDERS OF MURCIA!














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